Tag Archive: empatía


Bostezo contagioso, ¿empatía?

bostezo

El bostezo es un acto que practicamos casi todos los mamíferos. Se trata, en función de cada especie de un reflejo que relata un estado de ánimo, y no sólo de aburrimiento. Por ejemplo, en los canes, puede significar un síntoma de estrés. Sigue leyendo

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Ghosting, ¿el fin de la empatía?

Ghosting

El desarrollo de las nuevas tecnologías está creando una manera nueva de relacionarse y estos nuevos modos, cómo no, también afectan a nuestra manera de elegir pareja. Pero también, y ahí está la cara b de nuestra historia, está acentuando el padecer determinadas enfermedades relacionadas con la mente, como es el síndrome de abandono en silencio o ghosting.

El vocablo en cuestión se traduce más o menos como “hacerse el fantasma” y tiene que ver con la súbita desaparición del contrario cuando se ha comenzado una relación. Si argumentar el motivo, el sujet@ hace mutis por el foro y deja de contestar a llamadas y mensajes…. se abre el abismo del silencio entre ambos. Sigue leyendo

Empatía y materia gris

empatía y materia gris

Cuando vemos por televisión las noticias de sucesos nos conmocionamos con la frialdad con la que actúan los psicópatas. Una frialdad resultante de su falta de empatía con el mundo que les rodea y ‘gracias’ a la cual resultan insensibles al dolor que provocan.

Sin llevar las cosas a los extremos, la empatía, esa capacidad de ponernos y sentir como nuestros semejantes, es uno de los elementos más interesantes de la conducta humana, y también de otro tipo de simios o mamíferos. Sigue leyendo

La empatía al límite de los perros

perros empatia

Foto de Sean Hurley.

El de los perros y su capacidad de empatía es un asunto en el que poco nuevo se puede aportar. Nuestras mascotas caninas se mimetizan tanto con nosotros que en ocasiones resulta imposible distinguir entre unos y otros.

Aun así, se sigue investigando sobre el asunto y el último estudio que ha caído en nuestras manos indica que son tan leales que reaccionan al comportamiento que la gente tiene con sus dueños. Vamos, que en su universo, lo de los amigos de mi amo son mis amigos y sus enemigos pasan a ser mis enemigos irreconciliables lo llevan a rajatabla.  Sigue leyendo

Macacos cariñosos

macaca

Nada resulta tan gratificante como una mano amiga en el hombro cuando estamos atribulados por problemas o, simplemente, cuando tenemos miedo o angustia. Conscientes de que el dolor es algo que se vive en primera persona y que difícilmente se puede mitigar en compañía, no es menos cierto que ese calor resulta más que reconfortante.

En el fondo y entre otros rasgos diferenciales frente a otras especies, a los humanos nos gusta marcar esa distancia con el resto por nuestra capacidad de sentir en tercera persona; es decir, por desarrollar sentimientos de empatía, que siempre se manifiestan en una doble dirección: las víctimas sienten alivio por esas muestras de afecto y, por otra parte, siempre parten de sujetos que sienten por la víctima cariño (amistad). Sigue leyendo

Empatía y testosterona

testorsterona y empatia

Una reciente campaña publicitaria se basa en que a las mamás no hay quien las engañe, que saben lo que hacemos incluso antes de que pensemos hacerlo. Con independencia del mensaje publicitario, lo cierto es que el spot llamó mi atención y, como padrazo, me asaltó una duda. Por mucho que me esfuerce con el peque, rara vez supero a su mamá.

De hecho, si hiciéramos una encuesta sobre una imagen que nos traslade protección, compresión y cuidados, seguro que la mayoría optaría por señalar la de una madre con su hijo en brazos.

Así que, retorcido que es uno, y pensando que el tópico siempre responde a una parte de verdad, me puse a rebuscar en mi biblioteca artículos sobre la empatía, que en definitiva resume esa capacidad de ponerse en lugar del otro, de anticiparse a sus sentimientos y, si me apuran, sentir un mayor grado de solidaridad. Sigue leyendo

Crimen y castigo

crimen y castigo

Cuando a través de los medios de comunicación contemplamos los testimonios de los familiares de víctimas de asesinatos reclamando venganza —legal se entiende— por la atrocidad innecesaria a la que se ven sometidos y lamentándose de que los castigos que impone el sistema a quienes se saltan la ley de manera tan flagrante son demasiados suaves, resulta muy difícil no sentir una cierta empatía por sus sentimientos.

Es la eterna lucha entre lo que nos dicta la conciencia y el corazón. El ojo por ojo de la famosa ley de Talión que nos pide el cuerpo es incompatible con el “odia el delito y compadece al delincuente” de la doctrina jurídica que, bienintencionadamente, persigue mediante la reinserción conseguir una sociedad más justa y de mejores personas.

Sobre todo, cuando nos enfrentamos a la personalidad del psicópata; esos seres incapaces de albergar ningún tipo de remordimiento por sus criminales actos y que ni sienten ni padecen ante el dolor ajeno. Parece que ante ellos, el resto de la sociedad estamos desarmados.  Sigue leyendo

aggressive

Toda moneda tiene dos caras. En el comportamiento humano esas dos facetas, ese ying y yang, se traduce en que siempre existe un antagonismo: lo bueno y lo malo… Lo realmente curioso es que parece que los caminos por donde surcan este tipo de emociones, la positiva y la negativa, suelen transcurrir en paralelo por nuestro cerebro y gozan de numerosos elementos comunes.

Esto ya se demostró en relación al amor y al odio y las investigaciones en curso también prueban este denominador común entre la empatía y la agresividad o violencia. La especie humana se puede considerar como la más violenta de las que pueblan el planeta —somos capaces de matar por el mero placer de hacerlo y además estas atrocidades las ejecutamos en masa— pero también resultamos los animales más empáticos —somos capaces de ponernos en lugar de quien tenemos enfrente y asimilar sus sentimientos—. Sigue leyendo

Solo les faltaba hablar

OLYMPUS DIGITAL CAMERAA nuestras mascotas caninas les conferimos un carácter rayando en lo humano. Hay quien los considera no solo uno más de la familia, sino “humanos con pelo”, como un hijo con carácter de permanente indefensión, lo que les otorga encanto añadido. Su empatía, que supera muchas veces la de las personas con quienes convivimos (“es porque no son rencorosos”, dicen algunos) nos hace en ocasiones exclamar: “¡Solo le falta hablar!”.

De la lista de habilidades que los dueños soñamos conceder —y que algunos consiguen— a nuestros compañeros podríamos enunciar: que aprendan a usar el inodoro, que  crucen las calles solos y traigan el periódico y el pan sin zampárselo por el camino, que utilicen su peluda cola para quitar el polvo y abrillanten el parqué con sus patitas y un trapo… La lista puede ser interminable, dependiendo de la excentricidad y originalidad del dueño. Casi todas esas cosas las consideramos posibles con adiestramiento, salvo que nos digan lo que sienten; eso pretendemos inferirlo de su comportamiento. Conozco una mestiza cuya dueña asegura que siente vergüenza cuando le pone un collar rojo intenso y, en protesta, rechaza salir a pasear; y  al dueño de un braco alemán que afirma que bosteza cuando se estresa.

La industria, conocedora de nuestra debilidad, no duda en promover avances y estudios científicos para rentabilizar esta flaqueza. El último nos deja atónitos.  Sigue leyendo

Indiferencia felina

cat tumbado

Que son un poco engreídos, indolentes  o arrogantes no nos cabe duda —aunque siguen siendo adorables—. No se me vayan por la tangente, que no hablo de hombres, sino de gatos. Son conscientes de nuestra presencia, nos oyen perfectamente pero aun así eligen ignorarnos. Bueno, en todo momento no, que son absolutamente solícitos cuando de lo que se trata es de reclamar su comida.

Un grupo de japoneses ha confirmado que, voluntariamente, aunque les llamemos insistentemente, nuestros amigos los gatos pasan olímpicamente de nosotros. Forma parte de su carácter o, mejor dicho, de su pasado esplendor de animales salvajes no domesticados. El concienzudo estudio made in Japan analizó de manera minuciosa todas sus reacciones ante las voces humanas, las de sus amos y las de desconocidos. Sigue leyendo

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