Tag Archive: genes


El rostro, una cuestión de cerebro

Homo sapiens

Si nos damos una vuelta por cualquier museo o somos aficionados a la antropología y la fisionomía, podemos comprobar cómo hemos cambiado de rostro a lo largo de nuestra evolución. Y no nos referimos precisamente a los cánones de belleza al uso, sino a los cambios en el rostro que se hacen palpables con el paso de los milenios.

Pues bien, la evolución en nuestro rostro tiene que ver con un cambio radical en la especie: el aumento del tamaño del cerebro. Una circunstancia que comportó una reducción paulatina de la superficie de la cara. De este modo, se fue remodelando con el paso de las generaciones, a lo largo de miles de años, hasta tener el aspecto en el que ahora nos reconocemos. Sigue leyendo

Anuncios

El gen de la calidad del arroz

arroz

No pretendemos reabrir ningún debate, pero la aparición de noticias como esta nos sitúa una vez más en el límite de la discusión sobre los transgénicos. Pero no es el objeto ni la naturaleza de estas líneas. Y vaya por delante, como declaración de principios, que ya hemos comentado en numerosas ocasiones que la selección natural es el método natural utilizado por la evolución para permitir a las especies sobrevivir y mejorar.

Eso, y lógicamente, las mutaciones naturales que se van produciendo generación a generación, que pueden concluir en un salto evolutivo. Pero vamos a la noticia. Un grupo de investigadores han logrado crear una nueva variedad de arroz. O mejor dicho, han llegado a ella cruzando diferentes variedades de arroz. Y lo curioso es que lo han hecho dos equipos diferentes y de manera independiente. Sigue leyendo

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Hoy toca hablar de sexo… otra vez. Bueno, para ser más preciso, de atracción. Ese nosequé que hace que perdamos el sentido por alguien. Aunque mi amigo y compañero de blog Eduardo Costas se ha decantado siempre por algo tan frío como la simetría a la hora de establecer esa guía invisible que nos dirige hacia el ser amado, yo personalmente me he decantado por la cuestión de las hormonas, ya saben por aquello de la química.

La discrepancia forma parte del quehacer científico, es lo natural,  pero hete aquí que vienen unos israelíes y pretenden ponerlo todos patas arriba: ni simetrías ni feromonas, la cosa —según ellos— tiene que ver con algo tan tontorrón como compartir una serie de genes en la pareja. Sigue leyendo

Amor en el Pleistoceno

africans

A los que se preocupan por los asuntillos de la mezcla, el mestizaje o la promiscuidad, les podemos decir aquello que de “casta le viene al galgo”. Vamos, que lo de la interraciabilidad, a los humanos nos viene de antiguo.

Las últimas investigaciones, gracias al ADN, demuestran que allá por el Pleistoceno tardío, los euroasiáticos pertenecíamos a cuatro líneas de especies humanas diferentes: los Sapiens, los Neandertales, los Denisovanos y una cuarta que aun no se ha podido determinar.

Y no era una cuestión de vivir en el mismo espacio, sino también de mezclarse entre sí, de tener descendientes comunes, lo que se ha traducido en un batiburrillo de genes de lo más interesante. Sigue leyendo

perrocomida

Parece claro que la amistad y convivencia entre humanos y perros parte del principio universal de colaboración y de ayuda mutua entre dos especies diferentes. Luego vino lo de la domesticación y sumisión de los segundos a los primeros. Quedémonos con lo positivo. Mientras que los humanos encontraron en la asociación a un buen compañero de correrías de caza o un buen pastor que protegiera sus intereses —no cabe duda de que sus capacidades auditivas y para seguir rastros son infinitamente superiores—, los perros obtuvieron a cambio la posibilidad de comer todos los días sin grandes esfuerzos —y en el mundo salvaje, ya sabemos lo que cuesta procurarse el alimento—.

Y ya se sabe, esos lobos se acomodaron a eso de tener garantizado un plato de comida en su mesa.  Más o menos estos argumentos son coincidentes  y no están en cuestión entre arqueólogos, biólogos y demás estudiosos en la materia. Resulta un claro ejemplo de la adaptación de las diferentes especies a los entornos. Lobos convertidos en mansos, o mejor dicho, redirigiendo sus instintos más fieros hacia otros cometidos. A partir de ese punto, el resto fue una cuestión de genética, de que esos lobos fueran modificando sus genes hasta tal punto que acabaron dando cabida a una nueva rama evolutiva: la de los cánidos.

Sigue leyendo

Diferencias en el rostro

faces 

Dicen que todos tenemos un doble repartido por el mundo —los más afortunados, compartieron útero con él—. Alguien cuyo rostro se parece al nuestro como dos gotas de agua y del que siempre tenemos referencia gracias a algún amigo o conocido que se ha topado casualmente con él. Y debe de ser así, lo de las gotas de agua —lo del doble preferimos dejarlo en su papel de leyenda urbana—, porque todo el mundo sabe que no existen dos gotas iguales. Ahora bien, lo que seguro que no es tan común es saber que tampoco existen dos caras iguales. Sigue leyendo

Placer, odio y recompensa

Hate written out in red beads 

El odio, o si lo prefieren la sed de venganza, es uno de los motores que mueve la historia. Estamos ante unos sentimientos tan primarios y primitivos como los mismos seres humanos y que han sido el detonante de algunas de las tragedias más infames de la humanidad en forma de holocaustos y otros comportamientos que para algunos son inherentes a nuestra condición. En alguna ocasión hemos comentado que la línea que separa el odio del amor es muy delgada y que los caminos cerebrales —neuronales— entre ambos sentimientos son bastante comunes y discurren en paralelo.

Ahora, un nuevo estudio aporta nuevos datos a esta aseveración: que podemos sentir placer o bienestar cuando vemos sufrir a los que odiamos. Eso asegura un grupo de investigadores, quienes han comprobado cómo los mecanismos cerebrales de recompensa, los que nos reconfortan o nos dan placer al ejecutar una acción se activan cuando contemplamos el padecimiento de quienes nos causan el mal.

Sigue leyendo

La inteligencia como raza

test

Medir y clasificar. Menuda tarea y menudos problemas que a veces acarrea. Los humanos somos especialistas en complicarnos la vida de manera innecesaria; o mejor dicho, nos la complicamos con abyectas intenciones que intenten dejarnos por encima de nuestros semejantes. El concepto de supremacía —que no necesariamente significa estar en la cúspide de la pirámide de cualquier ecosistema— resulta peligroso aplicado al reino animal, pero si se aplica dentro de los especímenes de la misma especie, puede ser malvado.

Está claro que no todos somos iguales, la genética y el ambiente hacen que algunos sobresalgan por sus habilidades, sean intelectuales o físicas. Unas diferencias que podrían aplicarse a las diferentes razas, pero extrapolar esas características especiales a cuestiones como la inteligencia es adentrarse en un mundo complicado y avieso, porque construir una teoría sobre la supremacía de las razas —o arrogarse ser el pueblo elegido— ya sabemos a qué acaba conduciéndonos. Sigue leyendo

Perfume de humanos

perfume de humano

La naturaleza nos ofrece una gama innumerable de olores que nos resultan muy atractivos o sugerentes. De hecho, en todas las culturas y civilizaciones hombres y mujeres ocultamos nuestro propio olor —y estamos hablando del bueno, no del mal olor— con una serie de afeites y perfumes. De los más fuertes a los más suaves, casi todos utilizamos algún tipo de colonia, ya sea al salir del baño o a la calle.

Un nuevo y lamentable error —y ya hace tiempo que dejamos de llevar la cuenta—. Parece que a los humanos el olor que realmente nos atrae es precisamente ese, el de humano. Eso demuestra una investigación llevada a cabo en Alemania. Y lo curioso no solo resulta que prefiramos el perfume que desprende nuestro cuerpo, sino que este puede resultar un elemento determinante a la hora de elegir pareja. Sigue leyendo

¿Se puede heredar la estupidez?

estupidez 

Cuántas veces hemos oído eso de “su padre era ya listo así que el hijo debe serlo también” solo por el hecho de pertenecer a la misma familia.

¿Cuánto hay de verdad en todo esto? ¿Es posible heredar la estupidez o la genialidad? ¿Hay algo en nuestros genes que nos predetermine a ser psicópatas o grandes genios? ¿O sólo es una leyenda urbana eso de que las cualidades no físicas se encuentran en los genes, y que es posible saber si uno será bueno en matemáticas conociendo su estructura genética? Sigue leyendo

A %d blogueros les gusta esto: