Tag Archive: hormonas


Deseo sexual

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Que lo del sexo -el deseo sexual- está unido a nuestro cerebro no supone descubrir nada nuevo. Ahora bien, ojo al trabajo que la metastina -una hormona, cómo no-, juega en este rol que hace que se desate el apetito sexual entre nuestros congéneres. Seguir leyendo

‘Enganchados’ al sol

bicho al sol

En mayor o menor medida, los occidentales somos presos de la estética y dentro de los rankings al uso, salvo que forme parte de la secta de los góticos, tener un color de piel saludable se sitúa en los puestos de cabeza. Algunos, como Briatore o Julio Iglesias, lo llevan a los extremos y lucen los 365 días del año un tostao más que sospechoso. Cuando esta manía se convierte en obsesión se llama tanorexia.

Y en tratándose de adiciones, habrá que ver los mecanismos que suceden en nuestro cerebro para ver cómo se desarrollan. El asunto tiene que ver con la vitamina D, la responsable de sintetizar el calcio que pasa, entre otros sitios, a nuestros huesos.  Y si tenemos una carencia de esta vitamina y se cortocircuita este camino, la primera consecuencia es que nuestro esqueleto se debilita, se pueden producir malformaciones y en el peor de los casos nos conduce al raquitismo. Seguir leyendo

Cortejo, la melodía de la seducción

cortejo

El cortejo. Qué bonita palabra y cuántos matices se esconden en su significado. Si nos limitamos al mundo animal, se podría reducir a la exhibición que realizan los individuos machos desplegando todos sus encantos para resultar elegidos para el apareamiento. En esa confusión de hormonas, las especies se distinguen por sus diferentes modos de expresarse: de los cabezazos y peleas exudando masculinidad de determinados herbívoros a las majestuosas danzas de las aves. Ellas, por su parte, se pueden dejar cortejar pasivamente o pueden participar en el ritual de ballet o de movimientos, incitando al macho a perseverar en su empeño.

Vayamos despejando elementos. En todo cortejo —bueno, en la mayoría—, los sonidos también tienen su papel. Unas melodías que van desde los simples ruidos o rugidos a la composición de acordes musicales. Porque la música juega su baza en ese arte de conquista y procreación. Tanto, que en su día el polémico Charles Darwin se atrevió a aventurar que los humanos hemos desarrollado esta cualidad como una parte trascendente del cortejo sexual.  Seguir leyendo

Trabajo y felicidad

trabajo y felicidad 

Cuando me planto ante la televisión —cada vez menos— y me toca la suerte de escuchar a los ministros de Economía de turno o líderes de las organizaciones empresariales hablando de la crisis económica, más temprano que tarde acaban diciendo aquello de que “hay que aumentar la productividad” para salir del bache. Y claro, me echo a temblar porque eso significa casi siempre cuadrar balances a costa de reducir salarios.

Ahora bien, nunca se habla de las otras variables que influyen en que los asalariados sean más productivos, es decir, contribuyan de manera más decidida a arrimar el hombro para superar la cuesta arriba. Y dentro de ellas, permítanme que me quede con una: la relación entre la felicidad del individuo y el rendimiento laboral. Y me quedo con esta porque además de por sentido común se ha demostrado científicamente: las personas más felices son un 12% más productivas que las que no lo son o acuden a su puesto de trabajo en medio de temores. Seguir leyendo

Crimen y castigo

crimen y castigo

Cuando a través de los medios de comunicación contemplamos los testimonios de los familiares de víctimas de asesinatos reclamando venganza —legal se entiende— por la atrocidad innecesaria a la que se ven sometidos y lamentándose de que los castigos que impone el sistema a quienes se saltan la ley de manera tan flagrante son demasiados suaves, resulta muy difícil no sentir una cierta empatía por sus sentimientos.

Es la eterna lucha entre lo que nos dicta la conciencia y el corazón. El ojo por ojo de la famosa ley de Talión que nos pide el cuerpo es incompatible con el “odia el delito y compadece al delincuente” de la doctrina jurídica que, bienintencionadamente, persigue mediante la reinserción conseguir una sociedad más justa y de mejores personas.

Sobre todo, cuando nos enfrentamos a la personalidad del psicópata; esos seres incapaces de albergar ningún tipo de remordimiento por sus criminales actos y que ni sienten ni padecen ante el dolor ajeno. Parece que ante ellos, el resto de la sociedad estamos desarmados.  Seguir leyendo

market 

Hay que ver lo que da de sí la mente humana, sobre todo en lo tocante al comercio… Exacto, esa actividad mediante la cual intercambiamos objetos o servicios por dinero y donde unos procuran generar necesidades y otros no dejamos de ser los pequeños ratoncillos que se mueven por el laberinto a voluntad de los unos.

En ese contexto, aparecen unos terceros, infelices ellos, que, ajenos al sistema, se dedican a investigar cómo funciona el cerebro y a desentrañar las complejas autopistas y conexiones neuronales que activan sensaciones tan primarias como el placer o el miedo, con fines tan nobles como que los humanos alcancemos esa vieja máxima que se denomina felicidad.

La historia se complica cuando mezclamos en el mismo saco a los tres protagonistas y, por arte de Birlibirloque, los que llevan la manija del comercio convierten el mercado en un juego donde lo que hay que satisfacer no son las necesidades de la mayoría, sino estimular las ansias de consumir. Y así, nacen disciplinas tan curiosas como el neuromarketing,  el neuromanagement o las neuroventas. Es decir, poner la Neurociencia al servicio del comercio.  Seguir leyendo

Eliminar la adicción al cannabis

cannabis

Las adicciones son, en general, uno de los problemas de las sociedades denominadas avanzadas y las adicciones a las drogas, en particular, una de las preocupaciones de la mayoría de las instituciones públicas y privadas. Y lo son tanto por el problema de salud que suponen como por los costes económicos derivados de sus tratamientos —ya sea para los propios pacientes o para los sistemas nacionales de salud—.

Cualquiera de esos dos argumentos, sin duda, serviría para justificar la cantidad de especialistas que se dedican a investigar sus causas y sus tratamientos. La mayoría de estos estudios se focalizan en los efectos que producen dichas sustancias en la activación de determinadas hormonas que, a la postre, van a determinar nuestro comportamiento. Porque todo sucede en nuestro cerebro.

Entre esa variedad de investigaciones, hace unos días hemos conocido que un grupo de científicos ha comprobado que existe una hormona, la esteroidea pregnenolona, que inhibe —reduce la actividad— de las moléculas de nuestro cerebro que actúan como receptores cannabinoides; es decir, que cancela el ingrediente psicoactivo que provoca la marihuana.  Seguir leyendo

Olfato de mosquito

mosquitoolor

Seguimos a vueltas con los mosquitos y sus curiosos hábitos… Esos colegas que no se separan de nosotros y que nos ayudan a desprendernos de nuestros excedentes de sangre. Si no fuera porque transmiten enfermedades tan graves como la malaria, el paludismo, el dengue o la fiebre amarilla, entre otras, no dejarían de ser una simple anécdota, molesta pero menor, en nuestra existencia.

El caso es que aunque en el acerbo popular no se los considera como animales nocturnos, lo cierto es que lo son y tanto o más que los murciélagos o vampiros. Los científicos, curiosos ellos, los analizan con lupa y hace poco han llegado a una conclusión: trabajan de noche porque es durante este periodo cuando afinan su olfato y son capaces de reconocernos mejor (o sea, una cuestión de eficacia). Porque en ellos, en los insectos, no es tanto el sentido del gusto, sino el del olfato, el que les determina cuáles son las piezas más apetitosas.  Seguir leyendo

Placer, odio y recompensa

Hate written out in red beads 

El odio, o si lo prefieren la sed de venganza, es uno de los motores que mueve la historia. Estamos ante unos sentimientos tan primarios y primitivos como los mismos seres humanos y que han sido el detonante de algunas de las tragedias más infames de la humanidad en forma de holocaustos y otros comportamientos que para algunos son inherentes a nuestra condición. En alguna ocasión hemos comentado que la línea que separa el odio del amor es muy delgada y que los caminos cerebrales —neuronales— entre ambos sentimientos son bastante comunes y discurren en paralelo.

Ahora, un nuevo estudio aporta nuevos datos a esta aseveración: que podemos sentir placer o bienestar cuando vemos sufrir a los que odiamos. Eso asegura un grupo de investigadores, quienes han comprobado cómo los mecanismos cerebrales de recompensa, los que nos reconfortan o nos dan placer al ejecutar una acción se activan cuando contemplamos el padecimiento de quienes nos causan el mal.

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cherry

Dejando de lado el atractivo —o la química—, la batería de cualidades que las mujeres tomamos en consideración en esto de elegir pareja es variopinta. Sin embargo, no creo que ningún portal de amor —y mejor ni imaginarlo— haya subrayado el valor del tamaño, pero a la inversa, de sus órganos testiculares. Es decir, a menor tamaño glandular, mejor padre y por extensión, compañero. Según un estudio de la Universidad Emory en EE UU publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) el tamaño testicular es inversamente proporcional al grado de participación en la atención hacia los hijos.

Anteriormente se había demostrado la relación entre un nivel bajo de testosterona, hormona del grupo andrógeno segregada principalmente en los testículos, y una mayor implicación paterna. El antropólogo James Rilling, uno de los autores del trabajo, dedujo que si había correspondencia entre la cantidad de hormona masculina segregada y la energía invertida en la crianza, igualmente la envergadura de este órgano, que esta asociado a la producción de testosterona y, según otros estudios, también a la cantidad y calidad del esperma, estaría implicada en el asunto. Seguir leyendo

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