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Decimos de ellos que sólo les falta hablar y muchas veces cuando nos dirigimos a nuestros peludos lo hacemos como si se tratarán de humanos, incluso hay quien lo hace cómo si fueran bebés. Esta manera de entablar lazos con ellos, en ocasiones, es un dardo que se vuelve contra los propietarios. Siempre hay algún gracioso que intenta afear nuestra conducta recriminándonos que se trata de animales y no de personas y que ese modo de interlocución es impropio.

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El lenguaje de los delfines

Lo de los delfines hablan y se comunican entre ellos era algo que sospechábamos desde hace mucho tiempo (veinte años llevan investigando), pero hasta ahora no se había probado. Al menos, eso dicen un grupo de investigadores ucranianos. Y ¡pásmense!, dialogan sin interrumpirse. Vamos igualitos que nosotros. Seguir leyendo

Emoticonos: una nueva respuesta neuronal

emotis

Unos más y otros menos, pero seguro que si le decimos que cliquee en su teclado del ordenador dos puntos, un guión y el símbolo de cerrar paréntesis, la mayoría ya está viendo o pensando el emoticono sonriente. Exactamente, este :-).

Sin duda alguna, debido a las escasas ganas que nos han entrado por describir nuestros sentimientos utilizando la palabra, la dificultad de trasladar emociones en pocas líneas y las barreras de economía de medios propia del desarrollo tecnológico y las redes sociales, estos monigotes creados en la década de los ochenta del siglo pasado (y por qué no, la habilidad para diseñarlos) ya forman parte de nuestro vocabulario diario. La mayoría de los ordenadores son capaces de leerlos y los traducen automáticamente a imágenes, pero si su interfaz no es tan inteligente y reproduce simplemente los signos, no se preocupe, que su cerebro se encargará de hacerlo de manera instantánea. Seguir leyendo

El lenguaje de las flores

lenguaje de flores

Aunque el título pueda parecer engañoso, vamos a describir el resultado de una asombrosa investigación científica que abre numerosos interrogantes sobre nuestras amigas las plantas. Los que se dedican a los cuidados de jardines desde hace tiempo nos alertan de los sentimientos de estos seres vivos, a los que apenas concedemos la capacidad de crecer, multiplicarse y alegrarnos la vista con sus formas o sus colores.

Seguro que a muchos no les resulta ajena esa explicación de que crecen de una manera más rápida y firme cuando se les habla con cariño o cuando se les pone cerca un aparato con música clásica o melódica. Aunque nos atrevemos a afirmar que la mayoría no le ha dado importancia a tal aseveración y que lo ha tomado como un comentario realizado por un iluso o gente de bien. Pero ¿y si resultara que es cierto y  las plantas tuvieran sentimientos? Seguir leyendo

El código de los sueños

codigo de sueño 

Si nuestro cerebro manda señales radioeléctricas para fabricar su red neuronal, a través de las cuales completamos, entre otras cosas, nuestro pensamiento abstracto, construimos imágenes y almacenamos recuerdos, técnicamente ha de ser posible descifrar estos códigos y leer el pensamiento. Otro asunto diferente es que contemos en este momento con la tecnología adecuada para realizarlo y que hayamos sido capaces de descifrar ese lenguaje encriptado —el lenguaje, en terminología informática— que nos faculte para hacerlo.

Del mismo modo,  también estaremos cada día más cerca de interpretar lo que soñamos, unas imágenes que tanto dan que hablar en los divanes de los psicólogos y psicoanalistas y que provocan también cierta controversia científicas entre miembros de esta profesión y resto de profesionales médicos.

De momento, un grupo de neurólogos japoneses se ha puesto a la tarea de descifrar los posibles códigos de los sueños y, pásmense, de momento lo hacen con un 60% de acierto; es decir, que son capaces de interpretar lo que soñamos sencillamente a través de las imágenes procedentes de un escáner.  Seguir leyendo

La imagen de las palabras

hablar en voz alta

Quien más y quien menos canta —es un decir— bajo la ducha, en cambio nos cuidamos muy mucho de expresar en voz alta nuestros pensamientos cuando estamos rodeados de gente. Hablar a solas es considerado como un síntoma de locura y procuramos que nadie se entere si tenemos esa costumbre. Como mucho, nos atrevemos a susurrar en voz queda.

Quienes lo hacen —lo hacemos— se escudan en que escuchar nuestra voz mientras ejecutamos una acción nos ayuda a concentrarnos en nuestra tarea. Pues bien, esa creencia se ha convertido en una verdad científica. Un reciente estudio publicado en Quarterly Journal of Experimental Pyschology asegura que hablar a solas estimula el cerebro y mejora la capacidad de concentración.

Como en cualquier trabajo de laboratorio, se sometió a un grupo de voluntarios a un experimento. Las cobayas debían encontrar diferentes objetos que se hallaban más o menos ocultos en una habitación. Los resultados fueron sorprendentes. Aquellos que repetían en voz alta el nombre del objeto que intentaban buscar lo hallaban antes que quienes realizaban su tarea callados.  Seguir leyendo

La proteína de la locuacidad

cotorrillas 

Algunos se atreven a llamarlas cotorras, tampoco es para tanto, pero si juntamos en una habitación a un hombre y a una mujer, con casi total seguridad la conversación acabará monopolizada por ella. ¿Agilidad mental? Seguro que sí. No me sean mal pensados, que esto no va de guerra de sexos ni de nada que se le parezca.

Sigamos: los estadounidenses, que, ya saben, son muy aficionados a hacer recuentos y a la estadística, ya dijeron que ellas pronuncian, de media, unas 20.000 palabras de media frente a las escasas 7.000 que acostumbran a salir de los labios de ellos. Casi una tercera parte más.

Algunos, norteamericanos también, andaban con la mosca tras la oreja intentado descubrir los motivos de esa mayor locuacidad femenina y acaban de publicar su solución en el Journal de Neurosciencie: la responsable es una proteína, la FOXP2 —que vaya nombre tan onomatopéyico para una proteína que se la podría haber bautizado con un simple proteína del lenguaje—.  Seguir leyendo

Cola de gato

Perros y gatos se disputan el puesto de honor como mascotas de los humanos. Cada cual según sus artimañas, consiguen ablandar nuestro espíritu y acaban convirtiéndose en uno más de la familia. Los perros, en sus orígenes, son animales que vivían en camadas, es decir, en comunidad y no les ha costado tanto adaptarse a las normas que se les han impuesto con la domesticación. Aceptan sin más —aunque hay excepciones— que su amo es el macho alfa de la manada. Los felinos, en cambio, no son tan sociables. Apareos aparte, no suelen convivir con otras especies o en comunidades. Aunque eso no quiere decir que no sean unas mascotas cariñosas o atentas.

Aun así, los gatos han desarrollado un lenguaje propio. Los investigadores han descrito hasta 25 señales visuales que son utilizadas en 16 combinaciones diferentes (y hay que tener en cuenta que, desde el antiguo Egipto, se estudia de manera detallada su lenguaje corporal). Un lenguaje sutil, que les diferencian notablemente de los perros y que hay que tener en cuenta si, finalmente, se decide por uno de ellos como mascota. Orejas, ojos, posición de la cabeza y cola o rabo son los órganos que utilizan para contarnos cómo se encuentran. Seguir leyendo

Los murciélagos y su melodía de seducción

El lenguaje, la capacidad de articular mensajes de acuerdo a una reglas previamente establecidas y comunmente aceptadas por los individuos de una especie o de un colectivo dentro de esta, es una de las formas a través de las cuales establecemos patrones para determinar la inteligencia de los diferentes organismos que cohabitamos en el planeta.

Así, hasta la fecha se creía que en el mundo de los mamíferos, aparte de los humanos, solo las ballenas contaban con unas reglas de lenguaje perfectamente delimitadas que les permiten comunicarse y construir, por lo tanto, mensajes que facilitan el intercambio de información entre ellas. A esta exigüa lista de mamíferos hay que sumar a partir de ahora a los murciélagos.

Un grupo de científicos norteamericanos coordinados por Kristen M. Bohn ha comprobado que los murciélagos son capaces de artícular un código de mensajes que utilizan durante su fase de apareamieno. Frases que sirven tanto como melodía de seducción para las hembras como de señal de advertencia a los otros machos de que han ligado y se mantengan al margen y no se inmiscuyan en la relación.  Seguir leyendo

El lenguaje universal

Hace unos días estaba buscando en internet información sobre un tema científico a través de uno de los motores de búsqueda más populares en ciencia, el PUB-MED. Me llamó la atención un artículo en particular y procedí, como es lógico, a descargármelo. Cuál sería mi sorpresa cuando, tras leer el título, que estaba en inglés, me encontré con que el resto estaba escrito en polaco. En inglés me defiendo, pero no conozco el idioma polaco, por lo que me sentí bastante frustrado ya que el título era francamente sugerente.

Sin embargo, no me desanimé y me centré en las figuras y diagramas que presentaba el artículo. Tras unos minutos estudiando estas figuras, me pude hacer una idea bastante aproximada de lo que habían hecho estos investigadores. En los gráficos y esquemas había un lenguaje por encima de los lenguajes, unas ideas que podía entender porque estaban escritas en una lengua común a la comunidad científica, por lo menos a aquella que tiene que ver con mi área de conocimiento.  Seguir leyendo

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