Tag Archive: paleontología


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Es un tema recurrente para nosotros, los de mqciencia, los neardenthales y las evidencias de que los ‘primos rubios’ eran más inteligentes de lo que pensábamos. Los últimos descubrimientos arqueológicos inducen a pensar que eran capaces de incorporar objetos simbólicos a su cultura.

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planta en el Sáhara

planta en el Sáhara

La agricultura, la que nos hizo evolucionar como sociedad, llevó aparejada el desarrollo de la cocina, lo que alteró nuestros hábitos alimentarios y quién sabe si la que marca nuestra evolución futura como especie. Seguir leyendo

… y Lucy trepaba a los árboles

lucy

lucy

Cuando se descubrieron los restos de su fósil se afirmó que Lucy era la primera de nuestros antepasados que caminaba erguida. Una australopiteca que hace 3 millones de años de antigüedad estrenaba algo que nos hace singulares, caminar sobre nuestros pies. Seguir leyendo

Una foto de hace 48 millones de años

Lo de los fósiles, encontrarlos, no deja de sorprender a los investigadores. No solo nos dan pistas de la forma o tamaño de esos antiguos parientes que habitaron el planeta, también nos pueden informar de hasta los hábitos alimentarios o describir la compleja cadena trófica. Seguir leyendo

Escondido en nuestra placa dental

crimen

Los aficionados a las películas y series de suspense saben bien que huesos y dientes son un buen hilo para tirar de la madeja y desentrañar los crímenes. En Paleontología en particular y en todas las disciplinas que estudian la prehistoria en general, resultan vitales.

Y no solo para la datación, sino porque estos fósiles contienen innumerable información que permite reconstruir con altos grados de fiabilidad lo que ocurría hace miles de millones de años. Nuestras líneas de hoy no llegan quizá tan lejos, pero sí hacemos un viaje en el tiempo de un puñado de años.
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A vueltas con nuestros ‘primos rubios’

prhistoric

Ese tiempo tan raro, allá cuando los dinosaurios poblaban la Tierra o cuando neandertales y sapiens convivían o se disputaban en mismo espacio, representa un momento muy dado para la especulación y la inventiva. Atractivo, en cualquier caso. Y como la historia la escriben los vencedores, ha quedado en el imaginario colectivo que nosotros, los que ganamos la partida de la supervivencia, quedamos por delante gracias a nuestra superior inteligencia.

Afortunadamente, los paleontólogos no participan de este orgullo sapiens y ponen luz sobre este tipo de hipótesis de superioridad que no se sustentan en nada científico. De hecho, y al margen de otro tipo de consideraciones, los restos hallados nos indican bien a las claras que nuestros primos rubios conocían perfectamente su entorno. Seguir leyendo

Ciencia, realidad y literatura: Ricardo III

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La literatura ha hecho famosos a personajes históricos a los que no siempre ha descrito con rigurosidad. Ya saben, las licencias de la ficción permiten adornar a nuestros héroes o antihéroes con atributos que no han de corresponder con la realidad, y así los hacen parecer a nuestros ojos o más malvados o más amables. Y para describir la maldad, nada mejor que características que los hagan parecer feos. Menos mal que luego viene la Ciencia y deja las cosas en su lugar.

Eso lo sabía bien Shakespeare, quien añadió una ostensible joroba a Ricardo III, el rey cruel y malvado de su drama. Y aunque el monarca padecía escoliosis —una desviación de su columna vertebral— de chepa, nada de nada. Seguir leyendo

Dinosaurios argentinos: “Visteee”

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Pocas cosas contribuyen tanto a la divulgación científica como la televisión y, en concreto, determinadas series de dibujos animados que alcanzan rápidamente el éxito entre los más pequeños. A mí particularmente, me marcó una: los Picapiedra.

Con ella no fuimos pocos los enanos que aprendimos que la Tierra no siempre fue como la conocimos nosotros y que hubo un tiempo donde los humanos cohabitaban con otros animales en el planeta. Gracias a las aventuras y desventuras de Pedro, Wilma, Pebbels, Dino y sus vecinos los Mármol, pisé por primera vez el Museo de Ciencias Naturales de mi ciudad y descubrí el mundo de los dinosaurios.

Por desgracia —o por fortuna, según se mire— luego derivé mis instintos hacia otros lugares y acabé siendo periodista. Pero, sin duda, guardo una cierta gratitud a la familia Picapiedra y a sus guionistas, ya que con ellos activé mi curiosidad por lo que me rodea e incentivaron las ganas de hacerme preguntas por todo lo que me circunda. Seguir leyendo

Amor en el Pleistoceno

africans

A los que se preocupan por los asuntillos de la mezcla, el mestizaje o la promiscuidad, les podemos decir aquello que de “casta le viene al galgo”. Vamos, que lo de la interraciabilidad, a los humanos nos viene de antiguo.

Las últimas investigaciones, gracias al ADN, demuestran que allá por el Pleistoceno tardío, los euroasiáticos pertenecíamos a cuatro líneas de especies humanas diferentes: los Sapiens, los Neandertales, los Denisovanos y una cuarta que aun no se ha podido determinar.

Y no era una cuestión de vivir en el mismo espacio, sino también de mezclarse entre sí, de tener descendientes comunes, lo que se ha traducido en un batiburrillo de genes de lo más interesante. Seguir leyendo

perrocomida

Parece claro que la amistad y convivencia entre humanos y perros parte del principio universal de colaboración y de ayuda mutua entre dos especies diferentes. Luego vino lo de la domesticación y sumisión de los segundos a los primeros. Quedémonos con lo positivo. Mientras que los humanos encontraron en la asociación a un buen compañero de correrías de caza o un buen pastor que protegiera sus intereses —no cabe duda de que sus capacidades auditivas y para seguir rastros son infinitamente superiores—, los perros obtuvieron a cambio la posibilidad de comer todos los días sin grandes esfuerzos —y en el mundo salvaje, ya sabemos lo que cuesta procurarse el alimento—.

Y ya se sabe, esos lobos se acomodaron a eso de tener garantizado un plato de comida en su mesa.  Más o menos estos argumentos son coincidentes  y no están en cuestión entre arqueólogos, biólogos y demás estudiosos en la materia. Resulta un claro ejemplo de la adaptación de las diferentes especies a los entornos. Lobos convertidos en mansos, o mejor dicho, redirigiendo sus instintos más fieros hacia otros cometidos. A partir de ese punto, el resto fue una cuestión de genética, de que esos lobos fueran modificando sus genes hasta tal punto que acabaron dando cabida a una nueva rama evolutiva: la de los cánidos.

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