Tag Archive: promiscuidad


Monogamia versus poligamia

 penguin

Unos prefieren mirarse en el espejo del pingüino emperador mientras que otros se relajan pensando en el rey león. Lo cierto es que en el mundo de las relaciones de pareja en el mundo animal, tenemos ejemplos para todos los gustos y que pasan por la fidelidad absoluta a la más loca promiscuidad.

Así que, desde un punto de vista científico clásico, nos tememos que cualquier ejercicio comparativo solo valdría para arrimar el ascua a la sardina de argumentos construidos a priori. Y aunque desde un punto de vista evolutivo nos inclinemos por pensar que mantenernos fieles a una pareja responde a criterios de cuidar la progenie; el tema de mantenerse fiel —en los humanos, al menos— también atañe a otros factores que tienen que ver con la psicología del individuo y la cultura social predominante. Sigue leyendo

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Infidelidad e inteligencia

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En el reino animal —el normal– la promiscuidad, o traducido en términos más coloquiales, la fidelidad, se relaciona con comportamientos menos evolucionados. Las parejas estables quedan para los más listos. Además, está ligado con cuidar a la progenie; es decir, cuando el padre se involucra en el cuidado de los más peques y entre ambos garantizan mejor su subsistencia.

Si lo traducimos a nuestra manera de pensar, podríamos afirmar que aquellos especímenes de nuestra raza más completos o más cercanos a la perfección son aquellos que se concentran en una sola pareja con la que tener hijos y formalizar una vida en común y que se involucran en el cuidado y educación de los canijos. En cambio, los picaflores o los infieles estarían situados en un escalón inferior dentro de la escala y los tildaríamos como más primitivos y toscos —y no se me enfaden, que esto es un artículo de ciencia y no pretendemos expresar ningún tipo de dogma ético o moral y mucho menos insultar a nadie—. Sigue leyendo

Amor en el Pleistoceno

africans

A los que se preocupan por los asuntillos de la mezcla, el mestizaje o la promiscuidad, les podemos decir aquello que de “casta le viene al galgo”. Vamos, que lo de la interraciabilidad, a los humanos nos viene de antiguo.

Las últimas investigaciones, gracias al ADN, demuestran que allá por el Pleistoceno tardío, los euroasiáticos pertenecíamos a cuatro líneas de especies humanas diferentes: los Sapiens, los Neandertales, los Denisovanos y una cuarta que aun no se ha podido determinar.

Y no era una cuestión de vivir en el mismo espacio, sino también de mezclarse entre sí, de tener descendientes comunes, lo que se ha traducido en un batiburrillo de genes de lo más interesante. Sigue leyendo

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