Tag Archive: sentido


La voz de su amo

baloo

baloo

Ya sabemos que nuestros amigos los peludos cuentan con su nariz para casi todo. Es su sentido más desarrollado. Ahora bien, a pesar de ello, cuando se comunican con nosotros prefieren utilizar la vista para entenderse con nosotros. Sigue leyendo

Olores e infidelidad

No somos expertos oledores, pero la verdad es que nos pasamos el día con el ‘morrillo’ hacía arriba intentando captar aromas. Y si este ‘exceso’ lo trasladamos a cuestiones de infidelidad, lo de pasar la nariz por la ropa de nuestra ‘costill@’ por si devanea con otr@ es una práctica común.

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chapu de medio lado

¡Me lo como! Pocas cosas me hacen sentir tan especial y tan unida a mi “Chapulín” como ese gesto tan suyo: cuando  ladea su cabecita mientras me observa cuando le hablo. No solo presta atención sino que lo hace de una manera tan expresiva e intensa que  parece decirme que soy lo único que le importa.

Y ciertamente es así. Pero no se piensen que son unos zalameros, que lo son, es que de esta manera es como mejor captan la expresión de nuestro rostro y también perciben de manera más nítida nuestra voz y los sonidos. Nos están escuchando y observando, para descifrar de nuestras palabras y tonos que es lo que toca: si jugar, si comer o quien sabe, si regañina. Sigue leyendo

Olor a bebé

Olor a bebé

Oler a bebé es una metáfora de un tipo de olor limpio, fresco. Vamos, que nos gusta. Pero normalmente cuando nos referimos a esta frase estamos hablando de una línea cosmética que enmascara el verdadero olor de los recién nacidos. Ahora bien, ¿realmente necesitan los bebés que los bañemos en colonia?

Pues realmente no. Su olor natural no se ve empañado, como ocurre con los adultos, con el sudor y prácticamente podemos afirmar que no huelen mal. Además, si tenemos en cuenta que reciben al menos tres baños semanales se puede concluir que no necesitan ningún tipo de colonia adicional en su acicalamiento diario. Sigue leyendo

antojo

Hoy nos adentramos en el mundo de los antojos. Tradicionalmente, sobre todo en las embarazadas, se da el caso que sin venir a cuento surgen unos irrefrenables deseos de comer determinado tipo de alimentos y a todas horas. Es como un mensaje del organismo que reclama la ingesta de ciertos tipos de sales, minerales o vitaminas.

Pero no solo es eso, que si lo miran detenidamente los antojos también son familiares a todo tipo de sujetos, no solo a las que van a ser mamás. A todos nos pasa alguna vez: un ansia por comer algo que es tan fuerte que somos capaces de ver esa comida y recrear sus olores y sabores. Sigue leyendo

Campos magnéticos: el próximo sentido

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Foto de János Balázs.

La Naturaleza nos ha dotado a cada especie con elementos diferenciales para adaptarnos a las condiciones del medio donde nos desenvolvemos. Así, desarrollamos nuestros sentidos orientándolos a ese bien superior, que no es otro que mantenernos vivo y a salvo de los depredadores.

Nosotros, los humanos, contamos con la ventaja de la observación y de la inteligencia. Esa observación paciente y minuciosa nos ha hecho descubrir precisamente esos elementos diferenciales y la inteligencia nos permite desarrollar técnicas o tecnologías para igualar nuestras capacidades a la de otros animales. 

En este sentido, un elemento con el que no estamos dotados es la capacidad de orientarnos a través de la detección de los campos magnéticos. Una carencia, que gracias al trabajo en los laboratorios, en breve vamos a ser capaz de suplir.  
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dog brain

Aunque vivamos juntos —los hemos domesticado—, parece claro que por mucho que se parezcan a sus amos, perros y humanos procedemos de cadenas evolutivas diferentes. Según los expertos, más o menos hace unos 100 millones de años que el árbol genealógico de ambas especies se separó de manera definitiva. A partir de ahí, juntos pero no revueltos, cada uno siguió su propia senda.

Pero como han permanecido fieles a nosotros, algunos investigadores se han preguntado desde hace tiempo por la existencia de elementos en común. Y parece que sí, que en ese largo peregrinar, determinadas zonas de los cerebros de estas dos especies siguen compartiendo elementos comunes. En concreto, aquellas que tienen que ver con el reconocimiento auditivo de las emociones (les suena aquello de que “parece que …su perrit@ le está escuchando y sabe perfectamente cómo se siente). Sigue leyendo

Mareos al viajar

trip

La naturaleza humana resulta a veces muy curiosa en sus manifestaciones. En términos de locomoción, estamos diseñados para valernos por nuestros propios medios. Y lo hacemos en función de nuestra particular anatomía y a un ritmo de marcha concreto. Ningún animal —bueno, siempre hay excepciones, que no todos somos igual de vagos— ha nacido para que lo transporten. De ahí que algunos individuos —se trate de racionales o irracionales— sientan mareos debidos al movimiento al realizar un viaje por, digamos, otros medios no naturales.

Marearse en un trayecto de automóvil, barco o avión no resulta algo extraño, aunque lo curioso es que esta pesadilla nunca se experimenta cuando conducimos el vehículo en cuestión. Como tampoco resulta frecuente que se produzca esa incómoda sensación cuando se viaja en el ferrocarril o en el metro suburbano —a pesar del traqueteo continuo y la velocidad— y, en cambio, sea habitual cuando se opta por el barco, el coche o el avión. Sigue leyendo

El gusto y la obesidad

faty 

La obesidad o, si lo prefieren en positivo, mantenernos en nuestro peso, es una de las obsesiones del humano moderno. Del mismo modo, asociamos a una persona pasada de peso con alguien que disfruta de los sabores, y de los placeres, de una buena mesa.

Pues, aunque no se lo crean, nada más lejos de la realidad. Así que vamos con un nuevo argumento para alimentar esa necesidad de no saturarnos y no desbordarnos por las esquinas: los obesos disfrutan menos de la comida porque son capaces de reconocer menos sabores de los habituales. Increíble, pero cierto. Sigue leyendo

Cantar bajo la ducha (ese que suena no soy yo)

ducha

Hablando — o escribiendo— de la voz, existen dos momentos realmente extraños: cuando nos escuchamos tras habernos grabado o cuando notamos lo potente que sonamos al canturrear en la ducha. En ambas situaciones percibimos, o podemos llegar a sentirlo, que sonamos diferente, que no somos nosotros.

Aunque, como decimos, son momentos diferentes, la respuesta tiene que ver con las cajas de resonancia y las ondas sonoras. La caja de resonancia de nuestro cerebro y también la que forman las paredes de los baños.

El sonido llega al oído por dos vías diferentes y en el caso de nuestra propia voz, simultáneas: por el aire o por vía ósea. Los sonidos que transmiten el aire viajan hasta la clócea —una especie de espiral llena de líquido—, que se encuentra en el oído interno, tras realizar un viaje por el canal auditivo externo, el tímpano y el oído medio. En cambio, el transmitido por vía ósea llega directamente a la clócea a través de los tejidos de la cabeza.  Sigue leyendo

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