dog brain

Aunque vivamos juntos —los hemos domesticado—, parece claro que por mucho que se parezcan a sus amos, perros y humanos procedemos de cadenas evolutivas diferentes. Según los expertos, más o menos hace unos 100 millones de años que el árbol genealógico de ambas especies se separó de manera definitiva. A partir de ahí, juntos pero no revueltos, cada uno siguió su propia senda.

Pero como han permanecido fieles a nosotros, algunos investigadores se han preguntado desde hace tiempo por la existencia de elementos en común. Y parece que sí, que en ese largo peregrinar, determinadas zonas de los cerebros de estas dos especies siguen compartiendo elementos comunes. En concreto, aquellas que tienen que ver con el reconocimiento auditivo de las emociones (les suena aquello de que “parece que …su perrit@ le está escuchando y sabe perfectamente cómo se siente). Seguir leyendo