Tag Archive: perros


mestizaje-perros

Su presencia junto a nosotros -su domesticación- se remonta a miles de años y fruto de nuestras necesidades o gustos hemos ido ‘creando’ razas casi casi a la carta. Fruto de la selección artificial los hemos ido modelando pero también los hemos ido llenado de taras. Seguir leyendo

concentración de carlinos

concentración de carlinos

Todos son iguales…. les dejamos solos un ratito, largo o corto, y cuando nos reencontramos se vuelven locos de alegría. Ladridos, lametones, rabos en movimiento y saltos son algunos de ‘los obsequios’ que me hace mi ‘Chapu’ cada vez que me recibe tras mi ausencia. Seguir leyendo

Perros y memoria

perros

perros

Hace unas semanas comentábamos que los perros también pueden padecer de Alzhéimer y eso hizo nos pusiésemos desde MqC a bucear un poco más acerca de la memoria que tienen los perros. Seguir leyendo

Auhhhhhhhhhhhh… wof, wof… guau, guau

Sini

Sini, la tierna… la feúcha… la inolvidable…

Los que me habéis leído alguna vez ya conocéis mi pasión por Kalúa, mi perrita, aunque hay veces que me saca de quicio, sobre todo cuando huele alguna vianda en la mesa. Entonces me obsequia con un recital de quejíos que ya los quisiera para sí más de un cantaor flamenco.

Haciendo balance, la convivencia entre humanos y caninos está inclinada claramente a su favor. Ya hemos comentado su capacidad de empatía, que su presencia nos hace ser más equilibrados, que son un antídoto contra la depresión y que, incluso, nos hacen parecer más guapo@s. Y podríamos seguir hasta el infinito.

Así que en un cursillo rápido de etología perruna, abramos un capítulo dedicado a sus capacidades vocales. Los perros reconocen el mundo que les rodea básicamente por el olfato y es con su lengua como le ponen forma a los objetos y como se comunican con nosotros. Pero también se expresan con la voz —como la mayoría de los animales— y expresan su descontento, angustia o alegría.  Seguir leyendo

La amenaza de los celos

celos

Emoción típicamente humana ligada a sentimientos románticos o más bien de posesión. Una construcción social que aparentemente nos diferencia del resto de las especies. Como arquetipo, el malvado Otelo que, desgarrado por su dolor, es capaz del asesinato (una tercera parte de los homicidios de violencia machista que se producen son provocados por estos ¿arrebatos?).

No obstante, los psicólogos sociales llevan años intentando probar que no se trata de un sentimiento universal y que culturalmente los celos corresponden a un modelo concreto de entender las relaciones. Vamos, que en lo tocante a ellos, la procesión va por barrios y que no solo existen individuos, sino colectividades con una serie de valores o principios que les hacen ajenos a esa zozobra mental que provocan.

En definitiva, que a diferencia de la ira o del miedo, la estructura de los celos no forma parte de nuestro circuito neuronal.  Seguir leyendo

pasear perros

Somos, el género humano, tan soberbios e intransigentes que concebimos nuestra existencia de un solo modo: todo lo que nos molesta lo eliminamos de nuestro entorno. Y lo hacemos sin mirar las consecuencias. Unas veces lo hacemos parapetados en la entelequia del progreso y otras, sin más, porque somos la especie elegida. Y todas las demás deben vivir bajo nuestra dictadura.

Estas líneas van dedicadas a esos especímenes que hacen de la intolerancia con el resto su modo de vida habitual y que se reclaman con no sé derecho divino para imponer no se qué tipo de reglas universales y que abundan en las grandes ciudades: los enemigos de las mascotas. 

Seguir leyendo

dog brain

Aunque vivamos juntos —los hemos domesticado—, parece claro que por mucho que se parezcan a sus amos, perros y humanos procedemos de cadenas evolutivas diferentes. Según los expertos, más o menos hace unos 100 millones de años que el árbol genealógico de ambas especies se separó de manera definitiva. A partir de ahí, juntos pero no revueltos, cada uno siguió su propia senda.

Pero como han permanecido fieles a nosotros, algunos investigadores se han preguntado desde hace tiempo por la existencia de elementos en común. Y parece que sí, que en ese largo peregrinar, determinadas zonas de los cerebros de estas dos especies siguen compartiendo elementos comunes. En concreto, aquellas que tienen que ver con el reconocimiento auditivo de las emociones (les suena aquello de que “parece que …su perrit@ le está escuchando y sabe perfectamente cómo se siente). Seguir leyendo

Perros a la carta

pet

La genética —en especial lo relativo a los cruces genéticos— también se deja llevar por la moda y provoca momentos, cuando menos, para la reflexión.  Miremos a nuestro alrededor y fijémonos, sin ahondar más allá, en nuestro compañero canino. Los tenemos de todos los tamaños, variedades, colores y formas posibles. Ahora bien,  si nos paramos a pensar, la verdad es que algunos de estos especímenes en poco o en nada se parecen a su ancestro el lobo.

Ya hemos escrito alguna vez que el proceso de domesticación de los cánidos tiene que ver con una relación de protección a cambio de comida… pero de ahí a potenciar determinados cruces y generar tras ellos nuevas razas para que se acoplen a nuestros gustos, sinceramente, pensamos que va un abismo.

Lo último es conseguir que a lo largo de su vida luzcan un look de eterno cachorro, como si envejecer fuera algo de lo que tuvieran que arrepentirse. Los anglosajones  denominan “toys” (muñecos) a esas razas como los Yorkshires o Bichones que parecen desafiar en su rostro el paso del tiempo y ahora, con la ayuda del marketing adecuado, los criadores pretenden popularizar un cruce de Cavalier King, Charles Spaniel, Caniche Enano y Bichón Frise que denominan  Cava-poo-chon (acrónimo de Cavalier, Poodle y Bichón) con el reclamo de que el animal es un eterno cachorro. Seguir leyendo

perrocomida

Parece claro que la amistad y convivencia entre humanos y perros parte del principio universal de colaboración y de ayuda mutua entre dos especies diferentes. Luego vino lo de la domesticación y sumisión de los segundos a los primeros. Quedémonos con lo positivo. Mientras que los humanos encontraron en la asociación a un buen compañero de correrías de caza o un buen pastor que protegiera sus intereses —no cabe duda de que sus capacidades auditivas y para seguir rastros son infinitamente superiores—, los perros obtuvieron a cambio la posibilidad de comer todos los días sin grandes esfuerzos —y en el mundo salvaje, ya sabemos lo que cuesta procurarse el alimento—.

Y ya se sabe, esos lobos se acomodaron a eso de tener garantizado un plato de comida en su mesa.  Más o menos estos argumentos son coincidentes  y no están en cuestión entre arqueólogos, biólogos y demás estudiosos en la materia. Resulta un claro ejemplo de la adaptación de las diferentes especies a los entornos. Lobos convertidos en mansos, o mejor dicho, redirigiendo sus instintos más fieros hacia otros cometidos. A partir de ese punto, el resto fue una cuestión de genética, de que esos lobos fueran modificando sus genes hasta tal punto que acabaron dando cabida a una nueva rama evolutiva: la de los cánidos.

Seguir leyendo

Emociones perrunas: son como niños

 perro saltando

A menudo, sobre todo si les queremos, decimos de ellos que son como niños: primarios y nobles en sus sentimientos, la mayoría positivos. Y en rigor científico se puede decir que sí, que sienten y padecen. Nos referimos a los perros, nuestros fieles compañeros. Quienes alguna vez hemos compartido vida con ellos, la verdad es que este tipo de afirmaciones no nos sorprenden, aunque nos congratula escucharlas por boca de gente a la que presuponemos un grado mayor de inteligencia.

Sobre todo, porque son argumentos que pueden valer para evitar que aquellos que gustan de hacer distinciones negativas entre las especies les dejen de restar derechos, porque por el hecho de ser animales no son comparables a los humanos. Es decir, pruebas irrefutables de que no se trata de seres inferiores, tan solo distintos. Seguir leyendo

A %d blogueros les gusta esto: