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Acostarse con buen sabor de boca

sueño

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Hoy toca de nuevo hablar de sueños y de su función reparadora, tanto para el cerebro como para nuestro cuerpo. Pero, nos vamos a detener en la previa, que ya saben que las ‘previas’ son lo más divertido.

Acostarse y dormir no solo debe debe de responder a los estímulos de cansancio. Debemos de prepararnos para tener un buen y reparador sueño. Porque como decían las abuelas, de lo contrario nos llevamos los problemas a la cama y surgen las pesadillas.

Y no solo las abuelas, también una investigación publicada en Nature Communications. Según el trabajo, los pensamientos negativos se nos quedan anclados al cerebro y no seremos capaces de desprendernos de ellos. Vamos, que si nos acostamos enfadados con nuestra pareja, ese sentimiento -el enfado- se ve reforzado durante la noche. Y así pasa lo que pasa, que nos levantamos con más ganas de bronca.

El trabajo demostró que los recuerdos negativos reforzados por el sueño se almacenaban en una parte del cerebro donde están las conexiones de la memoria a largo plazo. Y cuidado, que los pensamientos muy negativos, y ahora no nos referimos solo a una pelea doméstica si no a otros más traumáticos terminan afianzándose y ‘enquistándose’.

Asó que ya sabe, a la hora de acostarse  borre cualquier tipo de pensamiento negativo…. Es la mejor manera de tener felices sueños y dulces despertares.

Condenados a ir contra corriente

contra corriente

En numerosas ocasiones, hemos comentado que los humanos fuimos diseñados para orientar nuestra actividad con los ciclos de luz y que somos animales diurnos, por más que algunos se empeñen en disfrutar de la noche con sus correrías.

Existen numerosos estudios que así lo atestiguan y por lo prolijo del tema los obviaremos. Aun así, cuando nos vemos obligados a alterar este ciclo normal de vigilia durante el día y sueño al caer la noche, solemos acudir a los fármacos para regular nuestro estado. Seguir leyendo

Alucinaciones hipnagógicas

soñar despierto

¿Soñar despierto? ¿Vivir soñando? Más allá de las evocaciones poéticas, la fina barrera que separa los estados de vigilia con los de sueño hace que vivamos situaciones paradójicas que en ocasiones se tornan aterradoras.

Seguro que conocen —en primera o tercera persona— experiencias tan crueles como tener la sensación de habernos despertado pero encontrarnos que nuestro cuerpo no responde a ningún estímulo. Somos capaces de pensar, de ver, de sentir… pero no podemos mover ni un músculo, excepto los de los ojos, notar nuestra respiración y, si afinan mucho, el latir del corazón.
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El sueño a dos

slipy

Vivir en pareja. Dicen que es el estado ideal, pero tras una dura jornada laboral y de convivencia llega el momento de irse a la cama… y  que los señores no  piensen en lo único: irse a la cama, sí,pero a dormir. Y es entonces  cuando se despliega la guerra de sexos… y el juego sucio.La lucha por apoderarse de la posición central, quién se apropia de más porciones de manta, edredón o sábana: que si un codazo para que cesen los ronquidos, que si una patadita para que se vaya a su esquina… ¡Vamos!, lo normal.

Normal hasta que llega un científico con ganas de enredar, y va y lo lía todo. Como lo están leyendo… De posturas y posiciones se pueden extraer una serie de reglas universales de las que se podría escribir un decálogo que  determine el grado de felicidad de una pareja. Está claro que un investigador con una encuesta acaba resultando más peligroso que un mono cargado con dos pistolas.  Seguir leyendo

Jugar a anticipar el futuro

future

A los humanos nos gusta anticiparnos al futuro. Dejar volar nuestra imaginación —o no tanto— y dibujar cómo serán los días venideros que nos aguardan ha dado lugar a un subgénero literario de gran éxito, la ciencia ficción, y ha grangeado el éxito a personalidades tan dispares como Julio Verne o Isaac Asimov. También nos apasiona el mundo apocalíptico de las predicciones de los augures.

Fruto de una vida aburrida o por la curiosidad a la que nos lleva la revolución tecnológica, lo cierto, es que periódicamente los norteamericanos —los yankis— nos obsequian con encuestas más o menos científicas donde los preguntados se manifiestan acerca de ese mundo porvenir. Seguir leyendo

 

salud y cambio horario

Foto de practicalowl

Ha pasado un tiempo prudencial desde que entró en la mayoría de los países el horario de verano. Es decir, que se adelantaron las manijas de los relojes una hora. En teoría, esta medida se adopta para aprovechar mejor la luz solar y producir un ahorro en las abultadas facturas de la luz en la mayoría de los países desarrollados. Ya saben, esa manía de los políticos por los recortes y, en general, de los humanos por controlar el tiempo.

Ahora bien, no todo debiera ser la economía, o al menos, no la única variable a tener en cuenta a la hora de tomar medidas trascendentales o que tienen consecuencias. En este sentido, nosotros nos preguntamos si el recibo de la luz es equiparable a la vida. Y no nos queremos poner estupendos, pero lo cierto es que esos desajustes y cambios hacen que aumente en un 25% el riesgo de padecer un ataque de corazón el primer lunes después de producirse el adelanto en los relojes. Seguir leyendo

Dormir… soñar… ¿tal vez alucinar?

pesadilla

Dormir y hacerlo plácidamente es uno de los objetivos que nos proponemos, sobre todo tras una jornada agotadora. Ahora bien, estos buenos deseos a veces se ven interrumpidos por las temibles pesadillas, esos sueños que nos provocan desazón y que en la mayoría de los casos acaban despertándonos. Y con la pesadilla, se acabó el descanso.

Hoy no nos adentraremos en la simbología que puedan expresar estos sueños desagradables —existe demasiada literatura al respecto— y, sobre todo, dejamos ese terreno para el desarrollo profesional de psicólogos y psicoanalistas. Así que, zapatero a tus zapatos y descartado el mundo onírico, nos concentraremos en la parte fisiológica, que aparentemente puede ser más aburrida pero de la cual se extraen importantes consecuencias en clave de medicina preventiva. Sí, porque de las pesadillas se puede obtener información sobre problemas de salud, presentes y futuros. Seguir leyendo

¿Genialoide o metódico?

inteligente o metodico

A mí, que me considero ave diurna, no me dejan de sorprender aquellas personas que, según avanza el día, van aumentando en vitalidad. Pareciera que se cambiaran de pila’ cuando cae la noche y desplegaran toda su hiperactividad y me asombra ver cómo son capaces de trabajar a pleno rendimiento y con una gran productividad en plena madrugada.

Yo, en cambio, soy de las que no me importa madrugar; es más, lo hago sin mayor problema esté trabajando o de vacaciones, y me siento optimista. Reconozco que aprovecho esas primeras horas del alba, en verano con la fresquita, para poner al día todos mis asuntos y liquidar lo que considero más urgente.

Y en teoría así debiera ocurrir con todos. Los humanos estamos preparados para consumir nuestra mayor energía coincidiendo con los ciclos solares y ponernos en modo de ahorro cuando la luz desaparece. Esta característica se llama ciclo o ritmo circadiano. Pero está claro que hay personas que se salen de la norma y alteran este ciclo. Tanto por un lado como por otro.  Seguir leyendo

Tengo frío, tengo sueño

mantita sueño 

No sé si os pasará a vosotros, pero si me quedo dormido después de comer, así como quien no quiere la cosa, siempre al despertarme tengo una intensa sensación de frío. Por eso, si me doy cuenta de que me estoy quedando dormido, me echo una mantita y todo sale a pedir de boca.

Pero, ¿qué pasa con el sueño y el frío?  ¿O qué pasa con el frío y el sueño?

Empecemos por la segunda. No sé si habréis tenido la sensación de que cuando hace frío nos puede entrar ganas de dormir… y de orinar. ¿Quién no ha escuchado eso de “me meo de frío”?  Seguir leyendo

¿Para qué dormimos?

sleep profundo

Ser un dormilón nunca ha gozado de una buena prensa, a pesar de los repetidos estudios que inciden en la importancia del buen dormir en nuestro bienestar: a nivel estético, un auténtico tratamiento de belleza para la piel; a nivel metabólico, como supresor de los genes de la obesidad y a nivel neurológico, optimizando el proceso creativo o afianzando nuestros recuerdos. Y si no, echen mano del diccionario: vago, gandul o perezoso son algunas de las perlas con las que nombramos a los que duermen como lirones.

Cuando abandonamos la infancia, en la adolescencia, se produce un cambio en el ritmo circadiano de nuestro cuerpo. Ese reloj interno experimenta, según algunos estudios, un reajuste temporal, indicando a los jóvenes que se duerman más tarde. Muchos no recuperamos el hábito del sueño precipitándonos en una espiral vital marcada por horarios y preocupaciones que configuran la vida adulta.

Lo que quiero decir es que en la sociedad moderna occidental no existe una auténtica cultura del sueño. Los científicos también han cuestionado el papel evolutivo de este estado de estupor que deja a las especies animales en manos de oportunistas depredadores. ¡Hasta ahora!  Seguir leyendo

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